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Terapia de parejas

terapia de parejas

 

Hay varios motivos por los que se decide ir a terapia de parejas, y la relación no tiene por qué estar en un mal momento para ello. De hecho, es un ejercicio muy saludable concertar una cita con el terapeuta para comprobar que ambos siguen en sintonía.

A continuación y más allá de lo mencionado, se pueden ver los problemas más comunes que experimentan las parejas y que les lleva a acudir a un especialista de terapia para parejas en Alicante.

Ya no hay comunicación

Uno de los signos más claros de que la pareja necesita terapia es que se ha perdido la comunicación. Si en vez de explicar los sentimientos con naturalidad, se recurre a alzar la voz y todo acaba en discusión, la relación acaba sufriendo por ello. Hay diversos motivos que pueden crear un distanciamiento, como al avecinarse un gran cambio, o incluso si se ha acabado la chispa en la relación. Al acudir terapia de parejas se puede encontrar el remedio para todas estas trabas.

Se finge que todo va bien

Cuando se llega a un punto donde al menos una persona en la relación decide ignorar asuntos importantes y pretender que todo va bien, es síntoma de necesitar ayuda. Ocurre especialmente cuando la pareja no logra ponerse de acuerdo, y hay ciertos asuntos que siempre acaban saliendo a la superficie. Para evitar hacerle daño a la otra persona, a veces se tiene tendencia a ignorar el problema. Sin embargo, la terapia de parejas puede atajar el problema de raíz para eludir problemas futuros.

Se ha producido un engaño amoroso

Un engaño, aunque pueda llegar a ser muy doloroso, no tiene por qué suponer el fin de una relación. En estas ocasiones es preferible contactar con una persona ajena a la situación, como un psicólogo, que sea capaz de ver más allá de sentimientos heridos. Cuanto antes se comience a hablar del problema, en el mismo momento que se detecte que haya una voluntad de buscar una tercera persona, antes se encontrará la solución.

El sexo no va bien

A lo mejor es que los libidos son muy distintos, o quizás sea cuestión de que a alguien le apetece probar algo nuevo y su pareja no quiera. Puede que sea cuestión de química. Para salir de dudas, lo mejor es acudir al psicólogo. A veces, lo único que una pareja necesita es un empujón en la dirección correcta. Y la terapia de parejas puede proporcionarlo.

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